Imitar el branding, ¿falta de personalidad?

Diferenciarse del resto, son las palabras mágicas que manejan muchas compañías que dedican un espacio exclusivo a la construcción y diseño de su marca. Una pieza fundamental en la creación del nombre de un producto, servicio o idea; es la originalidad.

Una marca nace, crece, se reproduce en la mente del consumidor y se reinventa con el tiempo, siendo la originalidad su principal componente. El branding representa la personalidad de la marca, donde “copias fieles” quizás no tengan cabida. ¿Ser o parecer?

Las buenas acciones son dignas de imitar, ¿hasta qué punto? El éxito de una compañía en el lanzamiento producto, puede convertirse en el “camino a seguir” de otras empresas que deberán igualar o mejorar el proceso. Pero el problema surge cuando los estrategas no calculan hasta qué punto es “saludable” para una marca imitar las acciones de sus vecinos.

Branding, la construcción de la personalidad de una compañía

El branding es más que un logotipo, más que un buen slogan o el color del envase; se trata de lo tangible e intangible, de la personalidad de la marca y los sentimientos que transmite la misma al público interno o externo. Con la creación del branding, se construye una identidad, la cual quedará registrada en la mente del consumidor, por lo mismo, debe adquirir una forma única e insustituible.

Si una persona desea obtener un puesto laboral importante en una compañía, necesariamente deberá mostrar sus cualidades diferenciales para el cargo, motivo por el cual no utilizará el mismo discurso que sus competidores. Intentará dejar su huella personal.

Asimismo, las marcas deben demostrar qué tan valiosas son y cuán interesadas están en obtener el primer puesto en la mente de sus consumidores.

La falta de originalidad no es un pecado capital, aunque representa una forma inapropiada de construir una marca. La tecnología podría ser una de las causas por las que el “copy paste” ha alcanzado la fama, haciendo que los “creativos” se sientan más inspirados en ideas existentes y no en la identidad de la marca que manejan.

Opciones para ser y no parecer

La diferenciación es el motivo por el cual ciertas marcas tienen más reconocimientos que otras. Para lograr hacer Jaque Mate en este juego competitivo, las estrategias deben basarse en el alma de la marca, en lo que quiere transmitir y en los sentimientos que puede despertar en el consumidor.

Recordar que…

No se debe prometer lo que no se podrá cumplir: al imitar otras ideas de cierta forma se pierde la esencia del branding, por lo que la promesa de marca podría devaluarse ante el consumidor.

Demostrar que la marca tiene vida:las actividades interactivas o presencia en varios lugares hará que la marca gane posicionamiento en el mercado, sin tener que recurrir a estrategias ajenas a la misma.

El branding es más que un producto, es el alma de la marca: los clientes hacen y deshacen la imagen de una marca, por lo cual, la misma deberá demostrar sus verdaderas intenciones, evitando ser similar a otras y mostrando su valor interno.

Al elaborar un branding también se debe conocer al público objetivo, ya que son estos quienes determinarán el valor de la marca. Entender que el cliente no solo espera un producto sino también satisfacer una necesidad, aumentará las probabilidades de crear estrategias efectivas.

Es inevitable mirar a los costados, observar qué están haciendo los vecinos o imitar ciertas acciones de marca que resultan exitosas para otros. El consejo se basa en saber qué y cuándo es factible respaldarse en estrategias ajenas, y evitar en lo posible que estas sean notorias al público meta.

 

Año 4 – Artículo 19

 

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