Misión cumplida

 

Un mal diseño gráfico o una mala aplicación visual puede arruinar la estrategia de Branding.

Como bien sabemos, el Branding busca crear la imagen de la marca, transmitiendo un mensaje único sobre sí misma, o quizás sobre los productos o servicios que ofrece la empresa. Pero, para que la estrategia planteada sea exitosa, debe ser coherente en sus aplicaciones, seguir una línea, un estilo determinado, etc.

El correcto desarrollo de una estrategia de Branding aporta valor a la marca y le permite a ésta consolidar su imagen. Sin embargo, para que esto sea posible, los lineamientos definidos deben estar respaldados por un diseño adecuado. Una mala campaña visual, o una mal aplicada, podría significar el fin de una estrategia minuciosamente preparada.

Muchas veces se llega a planificar una estrategia de Branding, pero se pierde de vista la importancia del diseño gráfico en esta. Otras veces se realiza la comunicación visual sin pensar en cómo esta se relaciona con una estrategia previa.Pero, si el diseño se desarrolla de manera inadecuada o desvinculada a los objetivos del Branding, ¿tendría éxito la estrategia armada?

¿Por qué debe importar?

El Branding, llevado a cabo, incide de manera directa en el futuro de la marca, de la empresa, de sus resultados, su posicionamiento y en la fidelización de clientes.

La estrategia comunicacional responde a principios definidos como así también a lo que se quiere transmitir. Para esto se tiene muy en cuenta la apariencia, ya que es un soporte clave en la parte comunicacional.

Si el desarrollo de la imagen está mal aplicado, si no está a la altura de la estrategia escogida, si no responde a las pretensiones de la marca o, simplemente, no está a la altura requerida, las expectativas no se concretizarán y el trabajo de conceptualización será en vano.

Sin embargo, si los elementos visuales, las acciones comunicacionales realizadas y una estrategia adecuada se adicionan, se causará un mayor impacto.

¿Cuál es el problema?

Pueden existir dos situaciones que hablan de un mismo problema: falta de alineación entre la estrategia y el modo de transmitir el mensaje. Esto se refiere, a la vez, a una falla en la comunicación y errores de conceptos.

Por un lado, puede suceder que se tenga en claro qué se quiere transmitir. Se tiene en mente el mensaje, se ha definido la misión y se tienen delimitados los objetivos que posicionarán la marca y le aportarán múltiples beneficios. No obstante, la comunicación visual es débil, no transmite eficientemente esta idea ni ayuda a cumplir la meta trazada.

Por otra parte, otro error común es desarrollar la campaña visual independientemente a la estrategia de Branding, sin considerarla, o, incluso, antes de tenerla definida.

¿Qué puede salir mal?

Si analizamos el Branding sin diseño, entre las consecuencias posibles, podríamos citar la falta de recordación, ausencia del impacto deseado, objetivos no logrados, resultados insatisfactorias.

En el segundo caso, si pensamos en una comunicación visual, quizás llamativa o atractiva, pero temporal y aislada de la estrategia “macro”, no se obtendrían beneficios a largo plazo, no se responderían a los propósitos trazados por la marca y la campaña no tendría gran relevancia para la empresa.

¿Alguna solución?

Se tiene que pensar en acciones a largo plazo. La visión temporal, las acciones puntuales no se adecuan a una estrategia de Branding ideal ni adecuada.Es necesario recordar que, antes que nada, deben trazarse los objetivos que desean lograrse. Un Branding bien delineado puede ayudar bastante a la marca a la hora de reinventarse, comunicar, posicionarse, ser recordada, etc.

 

Año 3 – Num. 17

 

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