Transformar la adversidad en cambio y aprendizaje

“Todos   poseemos   innatamente   la   resiliencia, pero sólo unos pocos la desarrollan. Podemos observar como el estrés separa a las personas en dos grupos: aquellas personas que desde el comienzo son demasiado débiles para soportarlo y las que son suficientemente fuertes para enfrentarse a ese mismo estrés, de modo que si lo logran saldrán más fortalecidas, más fuertes y más atemperadas.”

Rossana se preparó un café, se sentó en su sillón y encendió el televisor. En el noticiero anunciaba la intervención del banco donde trabajaba, se quedó pálida y sus latidos empezaron a aumentar.

Ella me dice: “La intervención del banco llegó en un momento difícil para mí. Acababa de divorciarme tras un matrimonio de 20 años y mi madre se estaba muriendo de un cáncer de mama”.

¿Cómo tu respondes a las adversidades de la vida?, deseas vengarte, herir a los demás? ¿te vuelves físicamente agresivo? ¿o te quedas paralizado?

Las personas reaccionan a los golpes duros de la vida de distintas maneras.

Otras prefieren el papel de víctima y entran en un espiral de pensamientos y sentimientos infelices. “es injusto”, “mira lo que me están haciendo ahora”, “no hay derecho”.

Otro grupo de personas se enfrentan a las angustias, se orientan rápidamente a la nueva realidad y se adaptan con retos inmediatos.

“El resultado inesperado es que no sólo lo superan, sino que a menudo salen más fortalecidos que antes”

Hoy se empieza a hablar de la resiliencia, que significa enfrentar las desavenencias de la vida, y transformarlas en cambio y aprendizaje.

Vivimos en una época de retos. Ya no más aguas tranquilas sino aguas turbulentas. Un mundo con demasiados cambios y demasiado rápidos.

Por este motivo las personas más resistentes suelen manejar las dificultades de una manera más sencilla que los demás. Se mantienen sanos en un ambiente insano. Esperan construir su vida truncada de una manera nueva que les funcione y la lucha para superar la adversidad les desarrolla una nueva fortaleza.

Y si vamos al Libro de los libros, “la Biblia”, San Pablo dice en Filipenses: “Sé lo que es vivir en pobreza, y también lo que es vivir en abundancia, he aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacerle frente, gracias a Dios que me fortalece”.

“Mira que te mando que te esfuerces y que seas valiente”. Josué 1:9

 

Año 4 – Artículo 22

 

Comentarios de Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest