La realidad de una ficción

Inspirados en una extraordinaria ficción dentro del popular Mercado 4 de Asunción, Tana Schémbori y Juan Carlos Maneglia – productores de cine -, dieron el primer gran paso al éxito.

Si bien esta dupla ya contaba con varias producciones, la cultura cinematográfica local no lograba despegar por completo.

Hoy, con una realidad distinta, se aprestan a continuar con aquel sueño que derribó el tabú de que no podrían ser profetas en su tierra. Tana y Juan Carlos se conocieron en los 90, aunque en ese entonces eran amigos solo de saludo. Hoy disfrutan del éxito construido a partir de un sueño que ambos tenían desde su infancia: crear historias asombrosas y plasmarlas en producciones audiovisuales.

Valiéndose de la gran frase de Thomas Edison, Maneglia refiere que su éxito se compone de un 1% de inspiración y un 99% de transpiración, sugiriendo que además de talento, la perseverancia y el espíritu de lucha fueron piezas fundamentales para que su trabajo hoy esté recorriendo el mundo.

La “misión imposible” con la que Tana y Juanca debieron lidiar fue la escasa cultura cinematográfica existente en Paraguay, un país donde la piratería se convierte en el primer obstáculo a vencer. No obstante, desde un principio ambos conocían las reglas del juego y estaban dispuestos a derribar ese gran muro que separaba a la realidad de la ficción, decididos a continuar el sueño que los unió desde jóvenes.

De soñadores a directores

En su relato, Tana y Juanca incluyen sus inicios en Alta, un instituto que representó una gran escuela para ambos. Refieren que este lugar fue el semillero de figuras importantes del ámbito local como Paz Encina, Marcelo Martinessi, Richard Careaga, Arnaldo Mareco, José Eliseche, Andy del Puerto, Joel Cabrera y muchos más, quienes al igual que ellos, iniciaron sus carreras con un sueño y hoy son grandes profesionales de los medios.

A partir de ese momento el sueño de ambos apuntó a un solo objetivo: crear y dirigir su propia película, un hecho que unió sus vidas profesionales y permitió que el país disfrutara de muchas de sus creaciones. La primera producción con el sello Maneglia-Schémbori fue “La Santa”. A este proyecto se sumaron muchos otros cortos, hasta que en 1996 lograron independizarse y abrir su propio espacio cinematográfico.

Financiar un sueño a través del trabajo

La dupla de cineastas relata que al principio no contaban con fondos para financiar sus creaciones; era cuestión de trabajar lo suficiente para cubrir los gastos que demandaba realizar un cortometraje. Tana menciona que en ocasiones realizaban comerciales para generar ingresos, y que la creación del FONDEC (Fondo Nacional de Cultura y Artes) aumentó las posibilidades de solventar los gastos de sus producciones.

El cine siempre representó un gran desafío para Tana y Juanca; ambos revelan que todo el trabajo que hacían significaba un paso más para llegar a cumplir su mayor anhelo. En ese sentido, la realización de series para la TV y unitarios para las ONGs fueron parte del camino al éxito, ya que con estas producciones además de generar ingresos, iban puliendo sus técnicas cinematográficas.

Al realizar la primera serie nos vimos en la necesidad de grabar una demo. La presentamos a los directivos de Telefuturo y les agradó bastante; luego el equipo de ventas de ese canal vendió satisfactoriamente el proyecto. Se trataba de la serie González Vs Bonetti. – Tana Schémbori.

Dispuestos a conquistar sus sueños, y con la confianza generada por trabajos anteriores, la dupla Maneglia-Schémbori logró poner en marcha “La Chuchi”, una serie nacional que convenció al equipo de ventas de Canal Trece, y resultó todo un éxito en la TV paraguaya.

El éxito de 7 Cajas, una historia que recorre el mundo

A pesar de la escasa cultura cinematográfica existente en Paraguay, los creadores de la ficción 7 Cajas lograron romper el tabú de que “nadie es profeta en su tierra”, convirtiendo la historia de Víctor (un chico del Mercado Nº 4) en un éxito de la pantalla grande, algo que según mencionan solo se logra con perseverancia y convicción. La película 7 Cajas, fue una experiencia nueva para sus directores. La productora ejecutiva Vicky Ramírez, quien ya los había acompañado desde la creación de las series, armó la estrategia de ventas de la película a nivel nacional.

A partir de allí, nuestra productora ejecutiva junto a representantes de Oniria comenzaron a ofrecer el proyecto a las entidades privadas del país. En el camino oímos varios “no”, nos cerraron muchas puertas, pero eso no fue impedimento para continuar. El primer “sí” que oímos fue del Banco Itaú, y esto nos permitió hacer la película. Luego conseguimos apoyo de Yacyretá, más adelante FONDEC brindó ayuda para pagar a los actores, y así comenzamos a acudir a entidades privadas y de ayuda a la cultura.

El cine: un trabajo en equipo

El logro de la financiación del proyecto se dio gracias al trabajo de la producción ejecutiva, según explica Tana. Tanto ella como Juanca comentan que desde su perfil de productores de cine requieren en todo momento la presencia de un plantel de ejecutivos dispuestos a vender los proyectos, por lo que describe al cine como un trabajo que debe ser realizado en equipo.

Para llegar a otros países, los productores de 7 Cajas debieron apostar al Cine en Construcción. Ésta fue la ventana y la gran escuela que permitió que el trabajo de la dupla Maneglia-Schémbori lograra el éxito internacional que hoy es aplaudido por todos los paraguayos

Año 4 – Artículo 26

 

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