Nro. 26

Se debe abandonar la mentalidad mendicante

La pobreza no es un destino o un mero hecho estadístico, sino el fracaso de administrar pésimamente los recursos disponibles.

Para acabar con la pobreza son importantes los estudios y las estadísticas, “pero la única manera de anular o disminuir el flagelo es a través de la creación de riqueza genuina y sostenible, que a su vez se genera por medio del trabajo, la educación, capacitación, la productividad, del aprovechamiento racional de los recursos, de propiciar el escenario para que el sector privado gestione y que el Estado brinde y garantice las condiciones al efecto.

Nuestra pobreza empieza en la actitud, y que si seguimos pensando como pobres, seguiremos siendo pobres. Tenemos que elevar nuestro nivel de ambición, tenemos que decidir, de una vez, qué tipo de país queremos ser: ¿un país serio o queremos seguir siendo un país ‘kachiãi’; queremos seguir siendo un país agropastoril, preindustrial, o queremos ser uno que esté insertado en la sociedad y economía del conocimiento.

Esta definición de modelo-país es “absolutamente prioritaria”, porque con base en eso se deben fijar objetivos y tomar decisiones estratégicas. Un país serio utiliza racional e inteligentemente sus activos estratégicos, educa y capacita a su gente para ser productiva y competitiva, habilita, respeta y hace respetar las reglas del juego y establece un escenario para que las inversiones y las empresas puedan desarrollarse, generando puestos de trabajos.

Un país serio invierte en infraestructura y tiene calidad en los servicios básicos. Dijo que todo Estado debe ofrecer seguridad, salud, educación, etc., además de administrar, utilizar y aprovechar sus ingresos de manera correcta y no como en nuestro caso, donde el presupuesto general prioriza gastos rígidos y afines, dejando de lado las inversiones básicas y necesarias.

La pobreza es la perversión del destino de los ingresos, de la inequidad fiscal, de que algunos crean que solo su actividad económica es la más importante, que se prioricen temas particulares, sectoriales o políticos antes que el bien común. “Paraguay no tiene excusas para tener pobres, porque tiene todas las condiciones.

Carlos Jorge Biedermann
Presidente de la Cámara de Anunciantes del Paraguay
REVISTA CAP Año 6 – Nro. 26

 

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