¿Clichés publicitarios?

La publicidad consiste en una serie de imágenes y modelos que son trasmitidos a las masas a través de diferentes medios. Estas imágenes y modelos suelen seguir ciertas tendencias que los hacen homogéneos, por ende golpean a la población con una serie de estereotipos repetitivos de los cuales no se puede escapar.

La publicidad no solo es un medio para aumentar ventas, sino que es un factor de control y cambio social. La publicidad trasmite valores, estereotipos y hasta ideologías que serán puestos en tela de juicio por el consumidor. El trabajo de los publicistas (que la mayoría de las veces realizan de forma exitosa) es el de vencer esta resistencia del consumidor y convencerlo. ¿Cómo se logra esto? Utilizando las emociones, la imaginación, las frases pegadizas; todos estos recursos tienden a bloquear el análisis crítico del público.

Una vez que logramos esto, se puede trasmitir el mensaje deseado. Ahora, el mensaje publicitario muchas veces es estereotipado, generando clichés e ideas estándar en la sociedad. Esto puede derivar a un cambio social, y nuestro deber ético como publicistas es lograr que este siempre sea positivo.

Discursos repetitivos

El estereotipo publicitario no es solamente una cuestión de responsabilidad social, sino que también constituye un factor que puede afectar la efectividad de nuestro mensaje. ¿Por qué? Al utilizar tantos modelos de publicidad estereotipados, el mensaje va perdiendo fuerza. En televisión, revistas, carteles, radio, etc., podemos ver una serie de personajes o situaciones cliché ante los cuales el público es cada vez más inmune.

Recordemos que ante todo la publicidad se trata de innovar. El abuso de ciertos discursos publicitarios es el reflejo de alguna holgazanería intelectual que nos limita a mirar lo que hace el vecino para realizar algo similar.

Publicidad del sexismo

La mayoría de los estereotipos ampliamente difundidos en publicidad son de carácter sexista, reflejo de una mentalidad que rápidamente está quedando rezagada y, por ende, genera rechazo en el público. El galán que conquista a todas las mujeres, la perfecta madre y ama de casa, la modelo con las botellas de cerveza, todas estas son imágenes repetitivas que establecen un estereotipo de género.

Mucho se ha hablado del rol de la publicidad, por ejemplo, en trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia. Los publicistas tenemos el deber ético de revisar nuestro aporte a situaciones como estas. Los modelos que propagamos al público deben ser realistas, sanos y responsables.

Publicidad responsable

El marketing libre de estereotipos dañinos puede parecer utópico y poco realista, sin embargo si se lo encara de forma ingeniosa, puede ser hasta una herramienta que de mayor efectividad a nuestros mensajes.

Actualmente, se están produciendo mensajes publicitarios que demuestran mayor compromiso con causas sociales y ecológicas como la igualdad de género, el combate a la discriminación y el cuidado del medio ambiente. En publicidad, tenemos el desafío de ampliar este frente de publicidad socialmente responsable y generar un cambio social positivo.

Al final de cuentas, se trata de revisar el papel del publicista dentro de ese rol: el de un vendedor de ideas y productos en conjunto con el de factor de cambio social. Ambos roles se deben conjugar para que podamos generar mensajes que sean efectivos y además respeten los valores que manejamos como sociedad.

Es importante de revisar constantemente la imagen que se transmite al público, enfocándose en hacer publicidad socialmente responsable.

 

 

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