La alegría de producir

Varios estudios revelan relaciones interesantes entre la cantidad de trabajo y la felicidad subjetiva. Sin embargo, es importante abordar la perspectiva del equilibrio en las presiones laborales.

Como bien es sabido, el ocio puede ser placentero y provechoso durante un tiempo limitado, pero excediendo ciertas dimensiones puede volverse perjudicial.

Podemos contar con el mismo para descansar, instruirnos, recrearnos, pasar tiempo en familia o sencillamente despejar nuestras mentes. Todas estas son actividades sumamente necesarias para la salud física y mental del ser humano, y sin ellas nuestra calidad de vida se reduciría considerablemente.

Sin embargo, el ocio tiene una contracara. La inactividad muy prolongada puede volvernos improductivos, cansinos, desmotivados e infelices. El ser humano necesita un norte en su vida y la sensación de que se está dirigiendo hacia él. El ocio prolongado puede darnos la sensación de ir a la deriva.

El trabajo

Según la London Business School, la gente que se carga con dosis extra de trabajo tiende a ser más feliz. Esto puede explicarse de varias maneras: Primero, porque la ocupación de nuestro tiempo y la constante actividad no nos permiten momentos de decaimiento; segundo, por el sentimiento de autoeficacia que nos produce proponernos metas u objetivos y ver cómo estos se van cumpliendo a corto o largo plazo; una tercera explicación es la del sentimiento de productividad que nos produce el trabajo duro.

Sin embargo, trabajar muy duro también nos puede traer consecuencias negativas. El estrés, el agotamiento, el alejamiento de la familia y de la vida social, etc., pueden ser factores que reduzcan considerablemente la calidad de vida de una persona.

Según la socióloga francesa Christine Chevalier: «El ocio es un conjunto de ocupaciones a las que el individuo puede entregarse de manera completamente voluntaria tras haberse liberado de sus obligaciones profesionales, familiares, y sociales, para descansar, para divertirse, y sentirse relajado para desarrollar su información o su formación desinteresada, o para participar voluntariamente en la vida social de su comunidad». Platón daba una connotación positiva al ocio en detrimento del trabajo, puesto que permitía a los hombres libres entregarse a las actividades intelectuales.

Un punto de equilibrio

Teniendo en cuenta todo lo analizado arriba, ¿cómo lograr un punto medio entre el ocio y la sobrecarga de trabajo que nos permita mantener una calidad de vida adecuada?

En el mismo estudio en que se habla de los efectos de una dosis extra de trabajo, la London Business School aclara que una sobrecarga de trabajo también puede ser peligrosa. “Una dosis extra de trabajo” se refiere precisamente a eso: trabajar un poco más de lo habitual, dar algunas ocupaciones de más o continuar trabajando durante un par de horas más, sin atentar contra el buen descanso.

Si estos factores son tenidos en cuenta y se cumplen en la vida del trabajador, este podrá mejorar su calidad de vida en un nivel considerable y tendrá una mayor sensación de felicidad y satisfacción.

Autoeficacia

La autoeficacia es la impresión de que uno es capaz de desempeñarse de una cierta forma y de poder alcanzar ciertas metas. Es la creencia de que uno tiene las habilidades para ejecutar los cursos de acción requeridos para manejar situaciones previstas. Este concepto tiene relación con la autoestima y la autoimagen.

La felicidad

La felicidad es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Se define como una condición interna de satisfacción y alegría que ayuda a muchas personas.

 

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