Eliminar el mal humor

El mal humor es una respuesta natural al cansancio, el estrés, la ansiedad, el miedo, etc. Aunque parezca algo común, comprensible y natural, genera una mala calidad de vida y podría desembocar en graves problemas de salud.

Estudios realizados en Europa y EE.UU. indican que el mal humor se debe a varias causas y es casi certero que va acompañado con otros síntomas como la ansiedad, el estrés, la depresión o el miedo. Despertarse de mal humor es una de las peores formas de arrancar el día, para ello enfrentar el mal humor con una sonrisa ayudará a que el día sea fructífero.

Una cuestión de actitud

El mejor remedio contra los síntomas del mal humor es ponerle humor a la vida. Ante un repentino cambio de humor, lo mejor será analizar las causas que lo provocan y actuar ante las mismas.

Un cambio de actitud ante las circunstancias que, con razón o no, pueden despertar la irritabilidad, malas respuestas, etc., no sólo permite que uno se sienta mejor, sino que, además, colabora a hacer más agradable su entorno.

Remedios para el mal humor

Respirar: Respirar varias veces, lenta y profundamente, puede hacer maravillas en las respuestas cerebrales y en el estado anímico.

En el yoga, por ejemplo, lo más importante es la buena respiración. Respirar lenta y profundamente reduce la carga de trabajo del corazón y aumenta la oxigenación de la sangre, favorece la eliminación de toxinas del cuerpo, relaja la mente y el cuerpo.

Descanso: la realización de alguna actividad que distraiga del problema es una excelente opción para evitar el mal humor. Por momentos es necesario, para despejar la mente, leer secciones cómicas de periódicos, revistas o las mismas redes sociales, ya que promueven un momento de distracción.

Hacer algo: formar parte de alguna organización social, barrial, deportiva, política o religiosa ayuda a despejar la mente de corrientes magnéticas negativas que inundan el cerebro. Estas corrientes generan mucha ira que provoca rápidamente el cambio de humor.

Durante el trabajo:  Hoy día se vive con una sobrecarga de actividades laborales que generan presión por obtener resultados, alcanzar metas, etc. El horario absorbente desde la mañana hasta altas horas, llamadas telefónicas, cuentas a pagar, imprevistos familiares etc. El cambio de actitud, una correcta organización y el aprovechamiento del tiempo permitirán ocuparse de todo esto con serenidad.

Durante la noche: El descanso nocturno es casi una obligación para que el cuerpo humano tenga una inyección de la energía que se pierde durante el día. Dormir unas 7 a 9 horas diarias ayuda a protegernos del estrés, la presión sanguínea se normaliza, disminuye la posibilidad de padecer depresiones, ayuda a perder peso, da descanso al cerebro, etc., lo que mejorará la capacidad de atención y memoria durante el día.

Realizar ejercicios: La actividad física es una de las alternativas más importantes para mantener un buen humor y, por sobre todo, buena salud. En ese sentido, podría reservarse un espacio en la agenda diario para actividades que podrían ir desde una simple caminata de 10 minutos hasta una rutina de ejercicios marcada por entendidos.

Viajar: Los viajes, ya sean cortos o largos, breves o prolongados, ayudan a la mente y cuerpo a distraerse y lograr una calma y una paz única. Especialmente, cuando se habla de excursiones de tinte campestre, ya que la naturaleza es un poderoso medicamento que otorga tranquilidad a la vida. Respirar aire puro, disfrutar de un momento individual o familiar, de lugares saludables, frescos y bellos devuelven la armonía que necesita mente y cuerpo para sobrellevar cualquier tipo de vicisitudes adversas en ciertos pasajes de la vida

 

 

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