Cómo superar los trabajos bajo presión

¿Estás atrasado en tus metas? ¿Los productos no llegan a tiempo? ¿Tu jefe ya piensa en despedirte? ¿No te da el tiempo para terminar los pendientes? ¿Tu equipo de trabajo no rinde al 100%? ¿No convence tu trabajo y debes volver a rehacerlo? Estas son algunas de las tantas formas de sentir presión en el trabajo que terminan generando un colapso nervioso, estrés, apatía e incluso muchos toman la determinación de abandonar el trabajo por la excesiva coacción que tienen.

Y la contra pregunta se da así: ¿por qué siento presión en el trabajo? ¿Qué está fallando? ¿Qué debo mejorar? ¿Soy lo suficientemente organizado? ¿Soy responsable? ¿La empresa exige más de lo que se puede dar?

Tomar el control de la situación, mantener la calma y empezar a disfrutar lo que uno hace día a día es la primera herramienta que debemos tomar para que el trabajo sea agradable. Este ocupa un lugar muy importante en nuestras vidas, e iniciarlo con buena actitud transportará  a momentos placenteros y muy satisfactorios.

Discernir  la realidad

Es bueno preguntarse hasta qué momento las presiones en el trabajo son positivas, hasta qué punto estas no se convierten en tortura y no perjudican la salud. El tiempo siempre dirá si se puede continuar con una actividad o si hace daño. En este último caso, lo recomendable sería empezar a buscar otro ambiente

Conocer los temores

Llegar a identificar cuáles son los temores que nos rodean a la hora de elaborar un trabajo es muy importante, también preguntarse qué puede llegar a pasar si no se cumple lo encomendado.

Generalmente se siente mucho miedo a que el trabajo salga mal, la incertidumbre se apodera de la mente y del estado de ánimo, y al momento de pensar en un escenario sumamente grave uno se percata de que pocas de esas cosas pueden realmente suceder.

La autoconfianza

Pensar que se presentaron en el pasado situaciones más difíciles que pudieron ser superadas es una forma positiva de encarar el momento actual. Muchas veces la confianza se ve socavada por las condiciones actuales y uno olvida que existieron acontecimientos aparentemente peores, que pudieron ser sobrellevados con entereza y eficazmente

Cuanto mayor sea la confianza en uno mismo, las preocupaciones serán menores y se podrá superar la situación embarazosa en la que se está en ese momento.

Mejorar la planificación al trabajar

La desorganización, la falta de una agenda, perder tiempo, esperar a que sucedan las cosas muchas veces nos llevan a atrasarnos en el trabajo con la inevitable presión posterior de tener que terminar a tiempo.

En este sentido es mejor “prevenir que curar” y la “organización vence al tiempo”. Cuando somos organizados podemos evitar muchos dolores de cabeza posteriores.

Incorporar hábitos y técnicas de productividad en el trabajo enseñará a organizar la jornada laboral, ser más eficiente, llevar una planificación eficaz de los proyectos, administrar mejor el tiempo, gestionar el correo electrónico, concentrar la atención en lo verdaderamente importante, reducir las interrupciones. Es decir, desarrollar un set de habilidades necesarias para trabajar ordenada y distendidamente, más allá de las presiones existentes.

Reducir toda fuente de distracciones

No hay nada peor que, además de estar bajo presión laboral, recibir en simultáneo otros problemas. Por eso, para una máxima concentración, debe evitarse tener la casilla de email abierta, el chat de Facebook a pleno, como así también el teléfono encendido con sus aplicaciones y mensajería.

Evitar las multitareas, en cambio, concentrarse en una sola cosa por vez para no desperdiciar energía mental. Siempre está la falsa creencia de que si se atienden dos o tres cosas al mismo tiempo se termina más rápido.

 

 

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