Empresas deben invertir en el cliente interno

Las empresas cuidan bastante a sus clientes externos pero a veces se olvidan de que los internos también representan la misma importancia, inclusive más, ya que gracias a ellos se mantiene en pie la compañía. La palabra correcta no es “gastar” sino “invertir” en el propio empleado.

Aunque para muchos empresarios suene un poco descabellada la idea de invertir en el funcionario, pensando que ya es suficiente con el sueldo, bonificaciones, vacaciones y aguinaldo, es conveniente saber que no es así. La inversión podría aumentar el rendimiento de los trabajadores y con ello la eficiencia productiva de la empresa.

Todo jefe debe abrir su mente cuando está al mando de un gran negocio, no solo desde fuera de la empresa sino internamente, porque es allí donde logrará reflejar el buen funcionamiento de la misma. Tener trabajadores satisfechos aumentará sus rendimientos, pues se pondrán la camiseta de la empresa para pelear por los mismos intereses.

Un grave error es dejar de lado al cliente interno y buscar agradar sólo al externo. Porque es sabido que si mantenemos a los empleados felices así también ellos demostrarán su alegría a los de afuera, captando su atención y convenciéndoles de comprar sus productos o servicios.

¿Cómo invertir en los clientes internos?

Hay innumerables maneras de invertir en los empleados, desde los pequeños detalles hasta las más pretenciosas acciones. Depende mucho también del fin de cada empresa y que recursos posee para destinar a esta inversión.

Los detalles son bien reconocidos para aquellas empresas nuevas que buscan posicionarse aún en el mercado y de paso mimar a sus empleados. Los regalos nunca serán mal vistos y que mejor que viniera del mismo lugar donde trabajas. Un bombón, una cena para dos, un viaje de fin de semana, sorteo de productos que la misma empresa ofrece son maneras de ir fidelizando a nuestros empleados.

Las relaciones entre todo el equipo de trabajo también es imprescindible para un buen desempeño laboral. Un almuerzo, cena o merienda, festejo de cumpleaños… todo sirve a la hora de crear vínculos entre todos y potenciar los valores de la empresa.

Crear un buen ambiente de trabajo es uno de los ejes primordiales para que todos dentro de la compañía se sientan cómodos y sean más eficientes en sus producciones. La presión no es conveniente sino el espacio y sobre todo involucrar al empleado en las decisiones de la empresa que permitan llegar a un mejor resultado.

Luego existen los compromisos más alentadores que mantienen aún más a gusto al trabajador. Un análisis de la realidad laboral y familiar que realizó una empresa dio pie a un proyecto que buscaba eliminar la pobreza de sus empleados a través de acciones estratégicas para mejorar su calidad de vida. Esto demostró que el crecimiento del colaborador permite el desarrollo de la empresa.

¿En qué beneficia a la empresa?

Generalmente las dificultades de comunicación dentro de las empresas se generan y potencian por la poca importancia que se le da al cliente interno. Es común encontrar a las personas, miembros de una empresa, sin saber hacia dónde quiere ir la organización o, más grave aún, desconocen a donde están yendo, no tiene idea de cuáles son los principales objetivos en común y especialmente qué es lo que se espera de ellos.

Es importante reconocer que el empleado es el cliente del que más se debe cuidar, ya que éste será la cara de la empresa y, si lo miman y lo consienten, tendrán a un cliente muy contento hablando maravillas de tu empresa y atendiendo a los clientes de una manera formidable.

Un empleado bien atendido por el superior, es alguien que se siente valorado, por lo que todos los días hará algo para conservar su puesto de trabajo. Nadie quiere apartarse de quien lo valora y se lo demuestra.

Es imprescindible para la salud de una empresa, comercio u organización que las personas que componen los equipos de trabajo, sin importar jerarquías, se encuentren y se sientan alineados con la Visión (objetivo), Misión (identidad) y Valores (cultura) compartidos, de no ser así las estrategias y capacidades necesarias para obtener el éxito no llegarán y las acciones que se desarrollen desde esa situación de desequilibrio generarán más problemas que beneficios.

El empresario puede invertir dinero, tiempo y esfuerzo en diseñar un producto, una marca, en campañas publicitarias, en instalaciones, en equipamientos, pero todo eso al final depende que tu equipo lo lleve a cabo. Si el equipo no funciona, todo lo demás no sirve para nada.

 

 

 

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