Políticas económicas de Macri traen vientos de cambio

Tras el gobierno de Cristina Férnandez de Kirchner, el país vecino ahora liderado por el empresario Mauricio Macri comenzó una nueva etapa de gobernabilidad. El cambio de Macri propone mayor diálogo y negociación entre los países y sus distintos sectores, en yuxtaposición al gobierno kirchnerista, caracterizado por las constantes confrontaciones.

Podría decirse que la relaciones entre los gobiernos de Mauricio Macri y Horacio Cartes empezaron con el pie derecho considerando que en enero de 2016, a menos de un mes de haber asumido, Macri ordeno el pagó del 70% de la deuda de Argentina a Paraguay por Yacyretá.

Fue el ministro de Hacienda, Santiago Peña, quien confirmó el pago de US$ 38 millones de dólares a Paraguay por la cesión de energía de Yacyretá. Un pago que la ex presidente Cristina Kirchner había postergado varias veces durante su cuestionada gestión.

Al asumir, el nuevo presidente argentino no dudó en afirmar que para que haya buen relacionamiento entre los países, y como señal de buena voluntad en relación a Yacyretá, era importante saldar la deuda.

Pero esta no es la única buena señal del cambio en Argentina sino que, también a mediados de febrero, en la Cámara de Anunciantes del Paraguay, el ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, comentó sobre la posible visita de una comitiva de autoridades argentinas, a fin de avanzar en la identificación de cinco sectores estratégicos para la integración de cadenas productivas.

Una herencia sombría

El gobierno de Macri asumió el 10 de diciembre de 2015, ante un panorama económico desolador y con los desafíos impostergables de reactivar la economía, cerrar el conflicto por la deuda, bajar la inflación y desmontar las restricciones cambiarias, que dejaron estancado al país durante los últimos 4 años. Según los informes del FMI (Fondo Monetario Internacional), la economía argentina terminó el año 2015 con un crecimiento casi nulo (0,4%) y se estima que para finales de este año se contraerá al 0,7%. Cristina Kirchner dejó el gobierno con una inflación cercana al 25% anual y reservas desplomadas con un 40% menos que en diciembre de 2007, cuando asumió su primer mandato.

¿Pero cómo afecta todo esto a nuestro país? Afecta directamente en cuestiones claves como el contrabando que tantos estragos genera al sector empresarial. La recuperación de Argentina va a ser lenta pero, a medida que se fortalezca la moneda y se recupere la economía, los productos de contrabando tendrán menor margen de operatividad en Paraguay.

Antes de asumir, el gran dilema que tenía Macri era qué hacer con las restricciones cambiarias que a finales de 2011 impuso Cristina Fernández para intentar frenar la fuga de capitales. Esta medida derivó en la aparición y crecimiento de un mercado negro de divisas, además de interminables problemas para importar y girar dólares y, lo más grave, muchas menos inversiones del exterior.

Apenas asumió, una de las primeras medidas de Macri fue levantar el cepo y volver a un único tipo de cambio, con libre flotación, pero, para que el precio del dólar no se dispare, antes debía crear una atmósfera de credibilidad y confianza. El ejemplo de eso fue el reciente pago a Yacyretá.

Al asumir, el nuevo presidente argentino no dudo en afirmar que para que haya buen relacionamiento entre los países,  y como señal de buena voluntad en relación a Yac yretá es importante saldar la deuda.

La lucha contra el contrabando

La economía argentina hasta el año pasado presentaba condiciones imposibles con problemas graves como la alta inflación, varios tipos de cambios, déficits fiscales y una inminente declaración de default que le iba a impedir intervenir en el mercado financiero internacional, además de la cantidad y diversidad de programas sociales que el gobierno sostenía para comprar votos.

Con el cambio de gobierno, los especialistas estiman que con un solo tipo de cambio en Argentina, el contrabando tendrá mucho menos incentivo, llevando a una considerable disminución del mismo en nuestro país.

De esta manera, la disminución del contrabando tendría como reacción directa una mayor cantidad de ventas de los importadores legales y registrados en Paraguay. Esta situación a su vez se podría percibir con una muchísima mayor recaudación en concepto de impuestos durante este año.

Producción del campo

Teniendo en cuenta factores como la unificación a un solo tipo de cambio y la reducción de los impuestos a la exportación de granos y oleaginosas, en el sector de la producción agropecuaria se espera que se fomente la venta de un elevado stock, que los productores estuvieron reteniendo esperando que termine el período de los kirchneristas en el poder.

Durante el gobierno de Cristina Kirchner, el Ejecutivo impuso sucesivas trabas al sector productivo por lo que los exportadores y productores del sector fueron aumentando sus inventarios de soja, maíz y trigo.

Además, con las trabas impuestas por el gobierno anterior, se habían alterado las fuerzas habituales del mercado, derivando en precios que no condecían con el comportamiento en los mercados internacionales.

Relaciones bilaterales

Un factor fundamental en la agenda del gobierno cartista es la urgente firma de tratados con el nuevo gobierno argentino. Las relaciones durante el gobierno de Cristina eran de respeto mutuo aunque rayaba la indiferencia. Después del juicio político al ex presidente Fernando Lugo, y la consecuente suspensión de Paraguay en el Mercosur en el 2012, la relación había quedado prácticamente cercenada.

Con la llegada de Macri al poder, en cuestión de semanas, el ministro de Industria y Comercio ya anunció la creación de un equipo formado de profesionales de ambos países para identificar sectores estratégicos para la integración de cadenas productivas.

Para que las relaciones vuelvan a un cauce normal y fluido será clave que se firme un tratado de libre tránsito, tanto por vía fluvial como por vía terrestre, considerando la posición mediterránea de Paraguay en el continente.

En el transporte fluvial ambos gobiernos deberán buscar mecanismos para reducir las incertidumbres de las empresas exportadoras y generar más confianza, pues las trabas del gobierno anterior hacían imposible la competitividad de nuestros productos.

Según datos de Bloomberg, a finales de 2015 en la Argentina llevaban acumulados más de 30 millones de toneladas de stocks de soja, con un valor en el mercado de 10 mil millones de dólares. Según el mismo informe, esa cantidad de stock equivale casi al 40% del total de soja almacenado a nivel mundial

 

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