¿Por qué reconocemos tan fácilmente algunos logos?

 

Nike, McDonald’s y Apple son tan solo algunas de un selecto grupo de marcas privilegiadas que estén donde estén son reconocidas al instante. ¿Pero qué hace tan reconocibles a esas marcas? ¿Es la consecuencia de una mayor exposición al público? ¿Es el mensaje de un producto con garantías de ser de primerísima calidad? Analizamos varios casos para entender cómo trabaja la mente ante el poder de presencia de las marcas.

Un ejemplo que grafica esta situación que planteamos es la persona que viaja a París por primera vez. En ese escenario la persona, y potencial cliente, se encontrará con una sensación rara: aunque sea la primera vez que se encuentra en ese lugar, mientras camine y visite los lugares más populares, es muy probable que tenga una impresión de déjà vu.  Y eso se debe a que lo que está viendo, en realidad, ya lo vio antes a través de las películas, las publicidades en la TV, internet y la vía pública.

Después de años de ver películas y series, los elementos más característicos de París son tan reconocidos que todo el mundo conoce esa ciudad y la tiene como un ícono de elegancia y un estilo de vida VIP, aunque nunca hayan estado ahí.

A eso apuntan todas las marcas, a tener una presencia así de fuerte en la mente del público. Es lo que pasa con algunas marcas que mencionábamos antes.

Los consumidores recuerdan de forma destacada los logos de ciertas compañías y sus colores corporativos, incluso aunque no sean clientes de la misma y aunque no se relaciones de forma regular ni siquiera con esa categoría de productos.

“LOS CONSUMIDORES RECUERDAN DE FORMA DESTACADA LOS LOGOS DE CIERTAS COMPAÑÍAS Y SUS COLORES CORPORATIVOS, INCLUSO AUNQUE NO SEAN CLIENTES DE LA MISMA Y AUNQUE NO SE RELACIONES DE FORMA REGULAR NI SIQUIERA CON ESA CATEGORÍA DE PRODUCTOS”

Esas marcas son como París para los consumidores. Por más que su relación con ellas sea limitada, el logo de los productos termina alojándose en la memoria y se vuelve un ícono fácilmente reconocible. Solo tienen que ver el logo de la marca para saber de quién le están hablando.

El secreto de los logos

El poder de estos logos es tal que incluso son reconocidos por los niños como una de las cosas que primero reconocen. Eso es consecuencia de una exposición constante a los mensajes publicitarios.

Desde la infancia las personas reciben interminables impactos corporativos, incluso aunque no se sea consciente de ello. Según el libro Así se manipula al consumidor de Martin Lindstrom, actualmente a los 3 meses de vida el 40% de los bebés ya está expuesto a una pantalla. A los 2 años ya es un 90%. Y, teniendo en cuenta que a partir de los seis meses los niños son capaces de formar imágenes mentales y por tanto de quedarse con lo que ven, se va entendiendo por qué son capaces de reconocer las cosas que se les están poniendo delante.

Y el mismo principio ocurre también con los adultos. Recuerdan cosas que han visto cientos de veces, aunque en realidad no estaban prestando atención. Las grandes marcas posicionan sus logos en todos y cada una de los semáforos de camino al trabajo, a la casa. El consumidor se cruza con ellos una y otra vez, aunque no sea comprador de sus productos o de sus servicios, lo que hace que sea casi imposible no verlo y no reconocerlo.

La importancia de los colores

Según el estudio Impact of color on marketing, realizado por Satyendra Singh jefe editor del International Journal of Business and Emerging Markets, el color es una gran fuente de información. En los primeros 90 segundos que observamos una marca, es el color en lo que más nos fijamos y recordamos. Entre el 60 y el 90% de los juicios rápidos que realizamos sobre una marca, sin conocerla, se basan en su color y en lo que nos hace sentir.

“EN LOS PRIMEROS 90 SEGUNDOS QUE OBSERVAMOS UNA MARCA, ES EL COLOR EN LO QUE MÁS NOS FIJAMOS Y RECORDAMOS. ENTRE EL 60 Y EL 90% DE LOS JUICIOS RÁPIDOS QUE REALIZAMOS SOBRE UNA MARCA, SIN CONOCERLA, SE BASAN EN SU COLOR Y EN LO QUE NOS HACE SENTIR”

Cada color hace que percibamos cada marca de un modo distinto, y lo hagamos nuestro, reconocible. Y esto nos ocurre desde niños. Un estudio de la Universidad de Ámsterdam indica que es ya a partir de los 3 años cuando al ver un logotipo ―con su correspondiente color― pensamos en un producto. A partir de los 8 años ya reconocemos y relacionamos plenamente logos y productos.

Para que la marca perdure se intenta no realizar grandes cambios nunca en el color, o hacerlo sólo en momentos puntuales o de necesidad absoluta. Lo que importa es el reconocimiento al instante, que se basa en la repetición de ver esa marca ―y, por tanto, ese color― de forma constante en el tiempo. Si cambiamos el color, el consumidor tardará más en procesar en su cerebro la nueva marca.

Entrevista a Diego Aguayo, director de METRO Marketing Research

¿Por qué las marcas renombradas llaman más la atención?

Generalmente son las que más trabajo de marketing o publicidad realizan. Detrás de ese renombre hay un gran trabajo, en el producto en sí y/o en la campaña publicitaria que genera esa recordación y posicionamiento entre los consumidores.

¿Hasta qué punto es bueno tener una constante presencia de marca?

En este mercado tan competitivo es vital estar presente constantemente, cuidando no llegar a saturar con una presencia masiva.

¿Cómo no llegar al punto de saturación?

Si nos referimos a campañas publicitarias, hay herramientas para medir esa saturación, además de estrategias en planificación. Una campaña, en su etapa de lanzamiento, tiene una intensidad distinta a la etapa de mantenimiento, en donde baja la presencia. Además de poder modificar las piezas publicitarias, etc.

¿Qué tanto influyen los colores en la presencia de marca?

Es muy amplia la posibilidad de situaciones en donde puede influir más o menos, depende del medio (vía publica, prensa escrita, etc.), depende del mensaje, depende de muchos factores. Un mensaje no necesariamente trasciende por los colores.

¿Las tendencias globales son las mismas que en Paraguay?

Sin duda, internet puso a Paraguay y al mundo en el mismo plano, se acortaron los tiempos, cambió la forma de consumir medios y publicidad, todo es en línea y podés manejar en la palma de la mano, acá y en cualquier lugar.

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