Muã, una luciérnaga de esperanza para el país.

El trabajo dignifica, revaloriza a la persona en cuanto ser humano además de brindar oportunidades para mejorar la propia condición. Todo esto es posible hoy para más de 2000 personas en situación de cárcel de la mano de la marca Muã, perteneciente al Ministerio de Justicia.  Más de 30 empresas ya se encuentran apoyando esta iniciativa que cambia vidas y repercute en una sociedad más segura y próspera para todos.

 

Creación de la marca

Muã, luciérnaga en guaraní, surge desde hace un año como marca para visibilizar y dignificar toda la producción del sistema penitenciario. En Tacumbú, Emboscada y otras cárceles del interior ya venían elaborándose productos en cuero o trabajos en costura y en el Buen Pastor también se realizaban artesanías. “Antes ya había fabricación de productos, pero nadie sabía, nadie visibilizaba. Nos pasaba a nosotros mismos, las autoridades, que al ir, por ejemplo, a una binacional veíamos termos hermosos y nos decían que estaban hechos en nuestras propias cárceles. Ahora queremos sentirnos todos orgullosos”, señala la ministra Carla Bacigalupo.

“Empezamos a ver que había mucho potencial de producción en las diferentes penitenciarías del país y encontramos a una población ávida de oportunidades, que quería generar ingresos, capacitarse más. Juntamos todos esos deseos y objetivos y trabajamos con un equipo técnico que visibilizó metas a corto, mediano y largo plazo. Vimos cuáles eran los productos que tenían mayor salida en el mercado y contratamos a personas idóneas como diseñadores, asistentes sociales, administradores y nos asociamos a una productora, Prana, que ideó una marca comercial a pedido nuestro.”

Si bien el nombre fue iniciativa de la productora, el logotipo fue diseñado en conjunto con internos de Tacumbú, “llevamos a los internos tinta y con sus dedos comenzaron a hacer varios esbozos del logo”. Luego del diseño del logo y la creación del eslogan, “encendé esperanza”, la marca fue inscripta en la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual. A partir de allí, Prana se instaló en Tacumbú y en el Buen Pastor en búsqueda de testimonios de vida de personas que gracias al trabajo y la capacitación toman como una oportunidad la estadía en la cárcel y apuestan a la reinserción social. La experiencia colombiana “Libera Colombia” fue la inspiración de Muã.

A través del equipo técnico que se fue sumando, la calidad y cantidad de productos fueron incrementándose, lo cual permitió atraer a cadenas de supermercados como Superseis, Stock, España y El Pueblo.  La alianza estratégica con la Fundación Princesa Diana ha sido clave para elevar la calidad de los productos. “La Fundación Princesa Diana introdujo un proyecto de reinserción social en la Penitenciaría del Buen Pastor y comenzó haciendo talleres de costura, serigrafía y peluquería con la peluquería Rommy. Luego, con el lanzamiento de la marca, la fundación se convirtió en gerente de la misma porque el Ministerio está imposibilitado de facturar y vender productos; es ella la que monitorea, comercializa y deriva los ingresos de las personas privadas de libertad. Tenemos un convenio y un equipo de trabajo en conjunto para que todo sea transparente y para que los ingresos generados por las personas lleguen en su totalidad. Se firman actas de entrega por producto y hoy se está pagando a cada persona por cada producto hecho, de acuerdo a su productividad”, explica la alta funcionaria.

Empresas que apuestan al cambio

El trabajo en conjunto con el empresariado, en el marco de Muã, tiene tres modalidades

1.       Compra directa de productos elaborados en centros penitenciarios: es la que más se está dando hasta el momento. “Adquirir productos fabricados en cárceles tiene un doble valor: el valor del producto y la apuesta a la reinserción social. Los productos poseen alta calidad gracias al proceso que les hemos inyectado, además de que son de menor costo”.

2.       El montaje de una fase de producción en las penitenciarías: “al introducir una fase de la fabricación en cárceles, el empresario tiene una mano de obra que no constituye un pasivo laboral y le aseguramos calidad. Tenemos buenos ejemplos como Maahsa o Fujikura que han introducido exitosamente parte de sus industrias en centros penitenciarios”.

3.       Contratación de egresados del sistema penitenciario: es la modalidad de mayor impacto social. “Impacta directamente en la seguridad la contratación de personas egresadas del sistema. Tenemos cursos de capacitación muy buenos con el SNPP y SINAFOCAL. No podemos dejar de lado que, generalmente, cuando una empresa va a contratar una persona le solicita un certificado de antecedentes. Obviamente, una persona egresada tiene antecedentes. Las empresas que contratan ante un antecedente en la cárcel rompen paradigmas, cambian vidas y apuestan a la reinserción social y a la seguridad del país”.

La contratación de personas egresadas es algo propulsado por campañas comunicacionales, una de ellas de nombre “Sumate a ser protagonista del cambio”.  Gracias a ella, el Ministerio ha conseguido apoyos importantes en este sentido. “González Acosta & Wood ha contratado a más de 25 egresados del sistema. Tenemos el supermercado El Pueblo, que contrató a más 22 mujeres indultadas y a 10 hombres egresados de Tacumbú. Tenemos a la Fundación Santa Librada que está empleando a personas egresadas del sistema. La Fundación Princesa Diana también está contratando gente”. La ministra explica que ante un certificado con antecedentes, el Ministerio puede expedir un certificado que avale buena conducta, interés en rehabilitación y el paso por un proceso de capacitación. “Eso brindamos a la empresa que nos pida”.

La reinserción, un beneficio para la sociedad entera

“Creo absolutamente en la reinserción social, soy una férrea defensora de la reinserción social que es también el objeto de la pena en la Constitución Nacional. Tengo experiencia de que sí se puede. Hemos logrado cambiar vidas con oportunidades de capacitación y trabajo. Tengo ejemplos de vida con nombres y apellidos que han salido adelante. Podemos, si sumamos alianzas público privadas, si sumamos más empresas que apuesten al cambio”, enfatiza la Ministra. “Tenemos una Delia Gavilán, que ha salido de prisión hace 3 meses y está trabajando en la Fundación Princesa Diana. Lucía Sandoval quien aprovechó la estadía en la cárcel para convertirse en abogada; para ella fue una oportunidad porque también es una gran costurera. Cinthia Claudelina es un ejemplo de formación y capacitación y fue premiada por la Embajada Argentina por Mejor Historia de Vida. También César Mola, egresado hace poco tiempo,  es hoy becario por el programa Carlos Antonio López y es un gran escritor. Hay más ejemplos con nombre y apellido que son fruto de este plan de trabajo y de humanización de las cárceles”.

En cuanto a cifras, el Ministerio se encuentra trabajando en el Observatorio de Política Criminal en lo que respecta a población de adultos hombres. No obstante, en el Buen Pastor, desde el 2013 –año que se comenzaron a introducir proyectos de reinserción- solamente ha habido 4 mujeres reincidentes. “Es una tasa bajísima. Estamos hablando siempre de un promedio que se mantiene entre 480-500 mujeres y de esas solamente reincidieron 4 en un período de 3 años. Son números que nos hablan de que estamos en buen camino. Todavía tenemos mucho que mejorar, por supuesto”.

De un 100% de la población penitenciaria, entre un 60 a un 65 % se encuentra abocada en la producción de productos. Actualmente la iniciativa Muã se encuentra concentrada en Tacumbú, La Esperanza, Emboscada vieja y nueva, Buen Pastor y Coronel Oviedo.  “La idea es expandir y que afecte a la mayoría de las personas privadas de libertad en todas las penitenciarías del país. Por supuesto, esto es voluntario. No se les obliga a producir; estamos conquistándolos y logramos que se entusiasmen con la idea, de que se sientan útiles y dignos”.  En este sentido, la ministra se refirió al nuevo Código de Ejecución Penal que entró a regir en el 2015. “Las personas condenadas que estén trabajando o estudiando pueden reducir su condena: un día para 3 días de trabajo o estudio y esto es totalmente certificado. El informe va a los jueces y ellos deciden si dar un descuento de la pena, una salida transitoria, un régimen de semilibertad o libertad condicional. Todo esto puede darse a través del trabajo o estudio en los centros penitenciarios. Todo este estímulo está produciendo una verdadera revolución positiva, un cambio en las penitenciarías. Todos quieren trabajar o estudiar porque les dignifica, les da ingresos, les valoriza y les acerca a su libertad”.

“Siempre situamos a la persona como centro de todas las políticas públicas y como centro del Plan de Humanización. Nuestro norte no es generar ingresos o ganancias sino humanizar y potenciar, visibilizar a la persona como centro de todas las políticas públicas. Hay que entrar al Buen Pastor, Tacumbú, Emboscada y ver cómo están produciendo la marca Muã y ver la inmensa felicidad que sienten las personas privadas de libertad no solamente porque están generando ingresos sino porque se sienten dignificadas, orgullosas de aportar y de que su trabajo sea visto afuera, de que todo el mundo sepa que el producto está siendo realizado por personas que quieren salir adelante”.

La ministra agradece el apoyo encontrado en el sector privado. “Los empresarios son protagonistas del cambio, tengo una lista de más de 30 que ya están ayudándonos. En cuanto a gremios, la Cámara de Anunciantes del Paraguay, la Unión Industrial Paraguaya, CERNECO y la Asociación de Jóvenes Empresarios del Paraguay están ayudándonos muchísimo y nos están vinculando con empresarios importantes que día a día nos llaman para dar oportunidades a personas que necesitan. Cuando delineábamos esta idea no pensábamos encontrar un empresariado tan comprometido como lo estamos encontrando. Yo creo que es porque ve la política de cambio del Gobierno Nacional”, finaliza la Ministra Bacigalupo.

 

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