Empresarias unidas por el bienestar laboral de las mujeres

Empresarias CAP es parte del gremio que aglutina a las mujeres empresarias y ejecutivas preocupadas por potenciar el rol de la mujer en el sector privado. El grupo se encuentra realizando labores intensivas con la meta de visibilizar y empoderar a las mujeres en el ámbito laboral del país.

La violencia, lo primero a abordar

Alrededor del 30% de las mujeres ha sido agredida alguna vez en su vida, de manera física o psicológica. La violencia contra las mujeres tiene consecuencias tangibles para las empresas y la sociedad entera; datos del Ministerio de la Mujer y del Programa Regional ComVoMujer/GIZ, afirman que el costo de dicha violencia representa para el país más de 700 millones de dólares, los cuales a su vez equivalen al 2.39% del PIB.

Ausentismo, llegadas tardías, bajas de productividad, rendimiento y presentismo o des-concentración en el trabajo son algunas de las consecuencias de la violencia contra las mujeres, en donde tanto hombres agresores como mujeres agredidas generan aproximadamente 35 días perdidos para las empresas, lo cual equivale a 72.337 colaboradores/as sin trabajar a tiempo completo por año.

Estas cifras, además de la necesidad de dar mayor protagonismo y visibilidad a los importantes roles que ya ocupan las mujeres en el sector privado, motivan a Empresarias CAP a buscar aliados y juntar esfuerzos para la consecución de logros. El sector público, agencias de cooperación internacional, ONGs y otros agentes están tendiendo sus manos al grupo de mujeres empresarias y ejecutivas de la Cámara de Anunciantes del Paraguay para conseguir un mejor país para todos y todas.

Empresarias CAP y el Ministerio de la Mujer unen fuerzas

“Un país en paz con desarrollo sostenible no será posible si el 50% de la población está excluida. Nuestro país debe utilizar todo su valor y potencial en igualdad de condiciones. Así va a ser un ganar-ganar, ganarán los hombres y ganaremos nosotras”, afirma la ministra Ana María Baiardi, del Ministerio de la Mujer.

“Necesitamos evidenciar el valor de la mujer a nivel social, socializar su aporte que no es solo económico sino que también proporciona una visión complementaria a la del hombre. La presencia del hombre y de la mujer en una empresa son complementarias y ayudan no solamente a un mejor relacionamiento dentro de la empresa sino a la productividad de la misma”, explica la ministra. No obstante, muchas mujeres se encuentran trabajando en el sector informal, que no respeta diferentes derechos y que ofrece por lo general un menor salario.

En promedio a nivel mundial, la fuerza laboral femenina gana solo el 75% de lo que perciben los hombres, por el mismo trabajo y con la misma o mejor calificación, debido a la informalidad y a otros factores coadyuvantes como el trabajo familiar no remunerado. “Hay que tomar en cuenta el trabajo no remunerado de la mujer que también tiene un costo para la familia y la sociedad y que debe cuantificarse. Si una mujer no realiza las labores domésticas, alguien deberá pagar por ello. No es que la mujer no trabaje, es que la mujer no cobra por esos trabajos”, explica Baiardi. La falta de distribución equitativa de las labores domésticas, por cuestiones puramente culturales, perjudica económicamente a las mujeres y también a la sociedad misma por extensión puesto que varios estudios demuestran que las mujeres invierten su salario en sus familias en mayor proporción que los hombres. “Entre el 80 y el 90% del salario de las mujeres va a la familia mientras que el hombre solo aporta un 60%. La inversión de la mujer tiene mayor impacto en la sociedad”, indica la titular del Ministerio de la Mujer.

El Ministerio lleva impulsando, con el apoyo de la Cooperación Alemana, implementada por GIZ a través del Programa Regional ComVoMujer, el sello Empresa Segura libre de violencia y discriminación contra las mujeres a manera de aunar esfuerzos con el sector privado contra el flagelo de la violencia y la consecución de condiciones justas. Las empresas que promueven la igualdad entre hombres y mujeres y la no violencia contra las mujeres recibe esta distinción que tiene diferentes beneficios para las compañías. El impacto social y económico de la violencia y las desigualdades en materia de género revisten no poca importancia y el sector público busca tender puentes con las empresas para erradicar este flagelo y promover el valor de las mujeres en el mundo de trabajo.

Cooperación alemana contra la violencia de género

María Victoria Heikel, coordinadora nacional del Programa Regional ComVoMujer (Combatir la Violencia contra las Mujeres en Latinoamérica) implementado por GIZ, indica que los nuevos actores que se sumaron al programa son las empresas. “Las mujeres pasan la mayor parte de su día en la empresa, esas horas son las más importantes en la vida de la mujer y además las empresas modernas hoy tienen un concepto de responsabilidad social que les hace invertir en el bienestar de los colaboradores y colaboradoras. La consecuencia de la violencia que sufren las mujeres en sus hogares es trasladada a la empresa de diferentes maneras”, explica Heikel.

“La violencia no aqueja de manera diferente a la mujer empresaria, colaboradora, maestra o médica. Afecta a todas las mujeres por igual”, indica la representante del programa. Asimismo, Heikel subraya que en donde hayan sucesos de violencia existe tanto una agredida como un agresor, “es como un tango: se baila de a dos”. Los agresores también representan un impacto económico negativo para las empresas en los casos de violencia contra las mujeres. También se ausentan, disminuyen su productividad e incluso emplean recursos de la empresa –teléfono, conexión a internet, etc.- para controlar a sus parejas agredidas. “La solución no es despedir mujeres sino combatir la violencia y eso el grupo de Empresarias CAP vio claramente”.

¿Cómo disminuir la violencia y empoderar a la mujer? La coordinadora nacional de ComVoMujer/GIZ sugiere:

1. Hacer visible el aporte de las mujeres: “Yo creo que es lo primero que hay que hacer. En muchísimos casos la actividad laboral de las mujeres se ve obstaculizada por la violencia que sufren de parte de sus parejas o ex parejas. Las empresas pueden (y deben) desarrollar mecanismos y estrategias para hacer frente a este obstáculo y así mejorar la vida de las mujeres a la vez que potencian su capacidad de aportar a la empresa”.

2. Mayor capacitación: “Las mujeres, especialmente las más jóvenes, necesitan ser formadas para el desempeño profesional, para responder a las necesidades de la empresa, no solo para la casa. En los programas de capacitación, tanto para mujeres como para hombres, se debería incluir como tema la prevención de la violencia contra las mujeres”.

3. Igual trabajo, igual salario: “Parece una obviedad que nadie discute, pero no se cumple. Los reglamentos internos, la política de marca, el plan publicitario, todo esto ayuda a la igualdad. Hay que superar las barreras culturales que impiden a las mujeres acceder a puestos gerenciales. Esta es una forma de violencia contra las mujeres también. Las mujeres han demostrado ser igual o más capaces que los hombres muchas veces por el tipo de atención diversificada que desarrollan, la constancia y la honestidad. Las mujeres tienen altísima capacidad para diversificar, innovar y manejar grupos.”

Mujeres con ambición

Clara Lilian Céspedes de Daglio conforma la nucleación de Empresarias CAP. Es vicepresidenta del grupo de empresas conformado por PROMED, AMSA, Futuro y ODONTOS además de presidir la Fundación Guaraní, una ONG que trabaja por el desarrollo, la calidad de vida e inclusión de sectores vulnerables, especialmente mujeres, jóvenes e indígenas. “Las mujeres tenemos la capacidad de gerenciar una empresa, al igual que el hombre. Debemos lograr que la mujer tenga acceso a los puestos claves y de decisión para que las empresas sean sustentables”, señala la integrante de Empresarias CAP.

La profesional indica también, que debido a la experiencia de su fundación, en el país existen muchas mujeres jefas de hogar. “Sabemos lo que significa históricamente la mujer para nuestro país, una mujer que ha luchado. Hoy en día las mujeres trabajan muchas veces siendo madres solteras por eso queremos dar énfasis a la importancia de las mujeres, hacer que ellas conozcan sus derechos y lo valiosas que son. Hoy la mujer es cabeza de familia y ella tiene condiciones para llevar adelante un hogar.”

La presidenta de Fundación Guaraní comparte: “Tenemos un programa de recolección de papeles y plásticos y un grupo de mujeres se encarga de la clasificación de materiales para su reciclado y pretendemos que esas mujeres no sean recicladoras toda la vida; queremos que crezcan. A ellas les damos un horario para que se capaciten en valores y profesiones, que puedan crecer como personas, como microempresarias”.

Céspedes de Daglio expresa que apoyará a Empresarias CAP con la experiencia que posee en la  fundación que encabeza, especialmente en materia de capacitaciones. “Consideramos que las capacitaciones son fundamentales para cambiar la mentalidad de las personas”, expresa. De igual manera, la ejecutiva señala que en su organización poseen profesionales de alto nivel para ayudar a las empresas en materia de violencia de género, además de convenios internacionales con universidades de prestigio para dictar talleres al respecto.

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