Nro. 55

POPULISMO, NO. TRABAJO, SÍ.

En una coyuntura en donde las discusiones en torno a un posible aumento del salario mínimo constituyen uno de los temas de mayor importancia dentro del tapete económico, nuestra Cámara insiste en dos palabras fundamentales para el bienestar de nuestro país: productividad y formalidad.

 

La narrativa populista de alza indiscriminada ha minado las fuerzas productivas de otros países con consecuencias nefastas como la inflación, desempleo, aumento de la informalidad, el sub empleo, el desabastecimiento y emigración masiva. Paraguay se ha preservado de tales descalabros socioeconómicos gracias a una estabilidad macroeconómica reconocida a nivel internacional sustentada en la prudencia. Por lo tanto, la situación en la región debe servirnos como claro ejemplo de qué políticas son desatinadas y contraproducentes. El populismo es pan para hoy y hambre para mañana.

En un país con una productividad tan baja y con más de la mitad de los trabajadores en el sector informal, con salarios muy por debajo del mínimo y sin seguridad social, hablar de vincular automáticamente el aumento del salario mínimo a la inflación no solo es un despropósito sino peligroso. Peligroso debido a que la economía ingresaría en un círculo vicioso que perjudicará, no solo a las empresas, sino a aquella mayoría que vive en condiciones de vulnerabilidad y precariedad. La inflación, que sí le afecta a todos, disparará los índices de pobreza, inseguridad, desempleo, además de que desalentará sobremanera cualquier intención de inversión nacional o extranjera.

El combate a la pobreza se hace no con medidas paliativas y poco eficaces como el aumento del salario mínimo sino con verdaderos cambios estructurales que a la postre significan soluciones ganar-ganar: ganan los trabajadores, ganan las empresas honestas y por ende, gana el país. Atacar la informalidad es una condición sine qua non y una de las banderas que enarbola esta Cámara. Instamos incansablemente al sector público el combate al flagelo de la evasión y a todos aquellos que operan al margen de la ley. Así mismo, sostenemos que cualquier aumento de salario debe estar ligado inherentemente a la productividad, de lo contrario seguiremos condenando al país a la pobreza y al subdesarrollo desalentando cualquier generación de valor agregado. Impulsar la productividad laboral significa impulsar urgentemente la educación para producir en una economía del conocimiento con base en la meritocracia.

Paraguay no necesita medidas populistas. Paraguay necesita infraestructura y formalidad para generar más empleo y de mejor calidad, solo así se elevará la calidad de vida de la población.

 

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