Nro. 56

EXIGIMOS SE TERMINE EL CIRCO DEL MAL USO Y ABUSO DE LOS RECURSOS DEL PUEBLO CONTRIBUYENTE

en los países que se precian de ser civilizados no cabe duda alguna de que los recursos estatales dirigidos mediante el gasto público deben estar al servicio de los ciudadanos de manera a garantizar sus vidas, libertades y propiedades. esta es la impronta genuina de lo que se denomina la república, resultado de una larga tradición histórica universal que coloca al individuo como principal protagonista de la vida social; siendo, por tanto, el estado y los consecuentes gobiernos representantes de aquellos.

 

Si bien el estado en las últimas décadas está adquiriendo un papel cada vez incidente en la vida ciudadana, no es menos cierto que los gobiernos conformados por personas que juraron respetar y hacer respetar la constitución y las leyes, tienen la obligación de hacer no solo buen uso de los recursos que fueron creados previamente por las personas y las empresas, sino también utilizarlos en calidad superlativa, de modo que todos los habitantes del país gocen sin privilegios de la igualdad ante la ley.

observamos y estamos siendo testigos, lamentablemente, de un grave y hasta peligroso alejamiento de los señeros principios que hacen a la creación del estado, puesto que algunos aprovechados lo están convirtiendo en un botín de guerra para beneficio de un grupo de personas que habiendo sido electas ciertamente por el pueblo, finalmente están dejando de representarnos, cayendo de ese modo la actividad política en la falta de credibilidad y representatividad que no hace más que convertirse en el mejor caldo de cultivo para que los demagogos y populistas se adueñen del estado para su propio beneficio y el de los grupos que los apoyan.

esto se está convirtiendo en un circo en el que solo se benefician algunos en desmedro de la mayoría, alentando un tipo de democracia bullanguera y de los tambores, que dista absolutamente diferente a la constitucional.

así como vamos, esta no es la democracia constitucional que deseamos. en la democracia constitucional es el ciudadano el que debe ser representando siendo el mandatario de sus ocasionales mandantes, los dirigentes políticos y los funcionarios administrativos, quienes no pueden hacer lo que se les antoja al compás de sus caprichos y en la búsqueda de acceder al poder y mantenerse a toda costa, haciendo uso y abuso del dinero de los que crean riqueza, trabajo, innovan y desean un mejor país para todos.

cabe recordar, en este sentido, que nuestra constitución nacional en su artículo 101 establece de manera clara e indubitable que “los funcionarios y empleados públicos están al servicio del país” y no al revés, como parece que algunos pretenden interpretar la ley fundamental de manera absurda e interesada. igualmente, el artículo 176 de nuestra carta magna sostiene que “la política económica tendrá como fines, fundamentalmente, la promoción del desarrollo económico, social y cultural”, agregando que “el estado promoverá el desarrollo económico mediante la utilización racional de los recursos disponibles, con el objeto de impulsar un crecimiento ordenado y sostenido de la economía”.

de ahí que exigimos como ciudadanos emprendedores contribuyentes con el pago obligado de nuestros tributos a que los gobernantes pongan en ejecución el principio constitucional y moral de la contra prestación de los tributos, para hacer posible de ese modo la seguridad jurídica y ciudadana, así como de un mejor ambiente institucional para la radicación de más y mejores inversiones de capital, como única manera de salir de la mentalidad y la perversa práctica que desea mantener el atraso y la ignorancia y de la que en modo alguno estamos dispuestos a acompañar.

 

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