Nro. 60

INSEGURIDAD SOCIAL

Lamentablemente para nuestros colaboradores y para nosotros mismos, los empresarios, desde hace décadas venimos arrastrando, gobierno tras gobierno, administraciones del IPS desde malas, regulares y algunas con buenas intenciones, como la actual, pero que no pueden con el “establishment” allí enquistado, con las consecuencias que esto tiene sobre la salud y las expectativas de jubilación de nuestros colaboradores en las empresas. La seguridad social es un derecho humano establecido por la ONU, controlado y reglamentado por la OIT, pero que en Paraguay no tiene todo el apoyo gubernamental que merece.

Al contrario, en todos estos años la institución solo ha sido utilizada como coto de caza de los políticos afines a los gobiernos de turno para el cometimiento de verdaderas barbaridades de Gestión. Como ejemplo podemos citar el periodo 2008/2013, en el que el IPS tuvo 5 presidentes, uno por año, por motivos puramente politiqueros. Ninguna empresa, ni privada, menos el IPS que es la mayor empresa nacional, puede resistir estos cambios, más considerando que cada nuevo presidente viene acompañado de un sequito de por lo menos diez personas para acceder a los principales cargos y los mejores salarios y terminan quedándose en calidad de funcionarios inamovibles con esos jugosos salarios y evidentemente en calidad de planilleros. En ese periodo la cantidad de empleados de la institución pasó de 8.000 a 16.000 por motivos solamente partidarios y eleccionarios clientelistas, sin que el Consejo pudiese hacer nada al respecto a pesar de ser el máximo órgano de gestión. La decisión de la contratación del personal es potestad exclusiva del presidente, cabiendo al Consejo solamente la aprobación, o no, de los directores propuestos por el presidente.

Esto es una muestra cabal de la absoluta necesidad del cambio estatutario que permita a los principales aportantes, los empleadores, trabajadores y jubilados acceder a la administración del Instituto, con las debidas responsabilidades de sus mandantes. Los dos representantes del Estado deberían tener una función primaria de contralor, además de la Sindicatura que representa a la Contraloría General de la Nación.

La Presidencia podría asumir, de forma rotatoria cada representante de los aportantes, evitando así que el Presidente sea nominado discrecionalmente por el gobierno de turno, generalmente por motivos meramente políticos.

Conclusión: el IPS necesita urgente una reforma profunda y solo los verdaderos dueños que sufrimos en carne propia sus falencias podremos lograrla, si reivindicamos fuertemente donde corresponda, el cambio estatutario que nos permita acceder a la administración superior del mismo y contratar una gestión profesional especializada, tanto en el área de Salud como en el área de Jubilaciones a los efectos de desvincular definitivamente la Gestión institucional de los avatares políticos de los gobiernos de turno, mayor problema del IPS, y tener la seguridad social que nos merecemos.

 

Hugo César Cataldo

Asesor de la Cámara de Anunciantes del Paraguay

 

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