“El empoderamiento de la mujer necesita incorporarse en la cultura empresarial”

Lourdes Breuer, directora de Empresarias CAP, el capítulo de mujeres de la CAP, explica que, si bien hombres y mujeres contribuyen cualidades diferentes, todavía no están plenamente reconocidos los aportes que realiza la mujer en la formulación de políticas y en la toma de decisiones.

¿Podría hablarnos de las políticas de igualdad de las empresas en las que ha trabajado y los principales obstáculos con los cuales se ha encontrado a lo largo de su carrera?

El Dr. Hugo Berkemeyer (padre), fundador del estudio jurídico Berkemeyer Attorneys & Counselors, hace ya 66 años, fue un férreo defensor de la capacidad de la mujer. Mujeres inteligentes, capaces, proactivas y disciplinadas han construido a lo largo de todos estos años, una empresa proveedora de servicios legales con calidad a nivel internacional.  Es un orgullo para todas las mujeres que formamos parte de este equipo humano. “El activo más importante que tenemos es nuestra gente”, decía nuestro fundador. El secreto es muy sencillo: “hacemos lo que hay que hacer todos los días”. La motivación interior, que viene de la autorregulación, es decir, esa capacidad de ponerse orden a sí mismo es la base de los logros alcanzados.

Berkemeyer hoy ratifica su compromiso con la igualdad de género con el fomento de la diversidad y del liderazgo femenino como dos ejes claves de sus políticas corporativas. Auspicia numerosos eventos que promueven la inclusión efectiva, la diversidad y el liderazgo participativo e invierte fuertemente en la capacitación de profesionales abogadas como agentes de cambio para generar igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Los obstáculos en mi carrera fueron varios, pero el que más me costó superar fue el “prejuicio” (juicio sin conocimiento), la concepción del rol que debemos cumplir las mujeres que la sociedad pretende imponernos, la presión de señalarnos qué debe primar en nuestras decisiones, la figura diseñada de lo que es ser buena madre, esposa, profesional, ser humano.

Los más fáciles fueron las incontables horas de estudio a la madrugada aprovechando que mis 4 hijos ya dormían, los 72 viajes a Buenos Aires para asistir a una maestría cada jueves y viernes por 2 años, las renuncias a fiestas, reuniones, y desfiles de moda (que me encantan) por razones de trabajo. Cada logro en mi vida tuvo un precio, pero valió la pena.

¿Cuál es su opinión sobre la realidad de la mujer empresaria en nuestro país?

En las últimas décadas, se han producido cambios importantes en la condición laboral de la mujer en nuestro país. La incorporación masiva de mujeres al mercado de trabajo ha generado profundas transformaciones en nuestra sociedad; reglas nuevas y derechos incorporados a las legislaciones. Sin embargo, siguen existiendo retos y desafíos en la búsqueda de una justicia social; persisten las desigualdades de género a raíz de la desigual valoración de los roles asignados a varones y mujeres en función del género y las relaciones de poder. Si bien hemos alcanzado avances considerables en cuanto a la paridad en los niveles educativos, todavía no podemos hablar de igualdad de condiciones, las mujeres siguen ganando menos que los varones por trabajos equivalentes. Políticas dirigidas a garantizar el trabajo decente a mujeres en igualdad de condiciones que los hombres son imperantes para asegurar a todas las mujeres paraguayas la autonomía y el ejercicio de sus plenos derechos. Alentar la participación de las mujeres en sectores de trabajos creativos, innovadores y que superen la segregación laboral sexista constituye una prioridad impostergable.

La mujer paraguaya es una luchadora. Tenaz, persistente, valiente, ha sido protagonista muy importante de nuestra historia y de nuestra economía. Paraguay tiene una deuda pendiente con sus mujeres, debe devolverles el sitial que se ganaron con la construcción del pueblo paraguayo después de sus devastadoras guerras.

La mujer empresaria es el resultado de una motivación interior muy fuerte, que supo superar obstáculos, prejuicios, limitaciones. Muchas mujeres han logrado ya romper el techo de cristal que les impuso una sociedad ya obsoleta, pero falta generalizar las oportunidades, que los derechos adquiridos se reflejen en una mayor calidad de vida para todas y recalco “para todas”, porque si no llegan los beneficios a todas no es un sistema igualitario, es un privilegio para algunas.

¿Qué opina sobre las leyes que protegen a la mujer en nuestro país?

Considero que nuestro país se está ajustando a las exigencias del mundo moderno dentro de los valores que apoyamos como sociedad. Las leyes reconocen derechos inherentes a nuestra condición de seres humanos y sancionan conductas disvaliosas. Hemos hecho avances importantes, en materia de protección a la maternidad, a la igualdad, a la violencia contra las mujeres, entre otras. Ahora, insisto en que el cambio debe empezar en el interior del ser humano, en la forma en que vemos a las mujeres, incluyendo la forma en que las mujeres vemos a otras mujeres. La empatía, la calidez, el respeto, la tolerancia, la prudencia, la aceptación, son valores que se encuentran plenamente vigentes y necesarios para lograr la tan ansiada equidad de género.

¿Qué cambios se pueden realizar en la cultura empresarial para disminuir la desigualdad de género en el ámbito laboral?

La equidad de género se basa en una relación equilibrada entre hombres y mujeres, en todos los ámbitos: político, económico y social. El hombre posee habilidades muy importantes para una empresa y la mujer posee habilidades muy importantes para una empresa. Hombres y mujeres aportan cualidades diferentes. Reconocer y valorar estas contribuciones es crucial.  Para lograr una cultura de igualdad, se debe potenciar la contribución de la mujer, hoy todavía subvalorada, en la formulación de políticas y en la toma de decisiones. Posibilitar su acceso a los beneficios del desarrollo en sus distintos aspectos, empleo remunerado, incorporación a actividades y posiciones políticas, acceso a la educación, salud, ciencia y tecnología entre otras. El empoderamiento de la mujer necesita incorporarse en la cultura empresarial.

¿Cómo se puede lograr un equilibrio de género en las empresas?

Cambiando la forma de pensar sobre las mujeres, en el ámbito familiar primero, lo que se proyecta después en el ámbito laboral; cómo vemos a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestras hijas. Conocemos el amor sin límites de nuestras mujeres hacia sus familias, capaces de dar la vida por el bienestar de los suyos, postergarse para que el otro crezca, sacrificadas, generosas, compasivas. Pero, ¿reconocemos también sus capacidades intelectuales, sus derechos a ganarse la vida, a desarrollarse como profesionales, a ser exitosas?  ¿Apoyamos sus sueños, sus logros, sus conquistas? ¿Son vistas como tomadoras de decisiones en nuestras empresas?

Algunas acciones dentro de la empresa que contribuirían a alcanzar un equilibrio de género serían: identificar y monitorear la situación de las mujeres en las empresas para señalar áreas o sectores críticos; establecer programas de mentoría para las jóvenes generaciones y estimular la incorporación de programas de género en las actividades empresariales; intensificar las medidas de conciliación de la vida laboral, personal y familiar, fomentando y estimulando programas de paridad laboral y diversidad en las empresas; e incentivar la paridad en todo tipo de órganos de representación y de decisión en las empresas. Finalmente, el ejemplo es la mejor acción en la incorporación de un cambio.

¿Qué acciones les parece que pueden contribuir de forma positiva al impacto de las marcas?

El consumidor en la actualidad se ha vuelto muy exigente. No solo exigimos productos de buena calidad, amigables con el medio ambiente, con garantías, sino que miramos a las empresas detrás de los productos. Ante la posibilidad de elegir entre diversas marcas, los consumidores nos identificamos con aquellas que, de alguna manera, alcanzan los estándares de lo que consideramos “valioso”. Esto significa que hoy consumimos más responsablemente, si me gusta la forma en que la empresa ayuda a los más desprotegidos, o cuenta con una campaña de concientización que apoyamos, compramos esos productos. Somos más selectivos en el uso de nuestros recursos y ya buscamos hacer una diferencia hasta con la satisfacción de nuestras necesidades más básicas. Entonces, la forma positiva de impactar sería con programas que contribuyan a paliar desigualdades que lastiman la dignidad de todo ser humano.

Ante la posibilidad de elegir entre diversas marcas, los consumidores nos identificamos con aquellas que, de alguna manera, alcanzan los estándares de lo que consideramos “valioso”.

¿Cómo y cuándo se planea llevar a cabo el Programa de Mentoring para mujeres?

Dentro del Programa de Mentoring para mujeres, Empresarias CAP ha organizado para este año una serie de charlas con mujeres líderes en el mundo y en nuestra sociedad. Conocer sus experiencias nos ayudará a tener un panorama más amplio y real sobre la situación de otras mujeres, y su aplicación a nuestro mundo personal. Comenzamos este 26 de abril con la venida de Mónica Flores Barragán, CEO de ManpowerGroup Latinoamérica, quien nos hablará de liderazgo y diversidad. Les invito a todas las mujeres que sienten ese llamado a ser partes de un Paraguay que abraza la diversidad, la inclusión, la paz social.

 

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