Areguá, una ciudad con muchos encantos y gran historia

Apacible y acogedora, ideal para recibir a los visitantes.

La historia de Areguá es tan antigua como la historia paraguaya. En el siglo XVI, fue lugar de descanso de doña Mencía y las mujeres que le acompañaban, quienes resolvieron, al saber que estaba cerca del Paragua-y, elegir ese paradisíaco paraje a orillas de la laguna Tapaycuá, con el propósito de prepararse para su entrada en la ciudad de Asunción, que en realidad, en aquellos días, no pasaba de ser un humilde y abigarrado villorrio.

A orillas de ese espejo de agua, vivían familias aborígenes; pero al tomar posesión de estas tierras, los conquistadores españoles les arrebataron sus tierras y se adjudicaron entre ellos. Por méritos de conquista, las tierras de Areguá –que según las leyendas de los carió guaraní es el lugar donde se creó el mundo, de ahí su nombre– fueron otorgadas por merced real al conquistador Juan de la Torre, el 5 de junio de 1576. Este, con su esposa Ana de Estrada, fue el primer poblador español de la comarca. Su posesión arrancaba de las orillas lamidas por el lago hasta el punto donde hoy se encuentra la elegante iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. De Este a Oeste, según la historiadora Margarita Durán Estragó, abarcaba una extensa franja que arrancaba frente al cerro Yvytypané (cerro Patiño), hasta el arroyo de las Salinas (Yuquyry) Areguá es una ciudad encantadora que conserva en su arquitectura bonitas casas coloniales con amplios corredores y particular estilo. Estas edificaciones datan de la época en que Areguá era principalmente una ciudad veraniega en la que las familias asuncenas y de los alrededores construían allí sus residencias para pasar el verano.

La “Avenida del Lago” es sin duda un agradable paseo para los sentidos. Se extiende desde un sitio más elevado donde está ubicada la Iglesia principal y desciende hasta la orilla del lago donde se encuentra la Playa Municipal. Este trayecto es considerado el casco histórico de la ciudad y fue declarado Patrimonio Nacional por el Parlamento del Paraguay en el año 1997. Indudablemente el Lago Ypacaraí es el atractivo turístico más llamativo, éste ofrece un paisaje privilegiado.

También los cerros Koi y Chororí son de gran atractivo turístico. El Cerro Koi es conocido por sus formaciones de piedra arenisca hexagonal, parecido a un panal de abejas, únicas en Latinoamérica. Solamente Canadá y Sudáfrica cuentan con este fenómeno geológico y se encuentran protegidos en esos dos países como Patrimonio de la Humanidad. Este cerro fue Declarado Monumento Natural en el año 1993. Se puede apreciar que están constituidos por bloques horizontales de areniscas de origen ígneo, de ahí la rareza del cerro. Entre los dos cerros Koi y Chororí suman 26 ha.

Poseen varios propietarios a pesar de que existe un Decreto del Poder Ejecutivo declarándolo Monumento Nacional. Esto es debido a que el Estado Paraguayo aún no ha pagado a los propietarios por la expropiación. El desinterés de las autoridades y su desconocimiento es notable en el área ambiental en el Paraguay.

 

Año 2 – Num.3

 

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