La nueva revolución que ya comenzó

Desde hace menos de 10 años la enseñanza de robótica ha irrumpido en el Paraguay. A partir de allí el entusiasmo ha ido creciendo, se conformaron clubes en universidades. Conversamos con el Ing. Giampaolo Ficorilli, gerente de proyectos de Espacios de Ser y docente de la Universidad Paraguayo Alemana (UPA)  y con estudiantes de ingeniería industrial de la UPA.

“La gente no se da cuenta de que está rodeada de robots. El lavarropas es un robot: tiene programación, sensores y motor”, explica el Ing. Ficorilli. La robótica es una revolución silenciosa pero aún más vigorosa que la revolución informática porque altera aún más radicalmente la proporción del trabajo humano en la industria y exige una mayor especialización de parte de los trabajadores. La robótica es una mezcla de tres ciencias: mecánica, informática y electrónica. “Un robot debe tener algo mecánico, motores o sensores; algo eléctrico, batería y sensores y la parte informática, que es el software, el cerebro. Nos estamos rodeando de robots, por así decirlo, pero no son humanoides como la gente se los imagina. Para saber si algo es un robot debemos preguntarnos si tiene motor, sensores y programación. Si tiene las tres condiciones, es un robot, sea tonto o inteligente, porque actúa por cuenta propia, en función a un programa”.

Un cambio más grande que el provocado por la informática

La importancia de la robótica a nivel mundial es creciente. “De hecho, cada vez es más barato automatizar que contratar personas. Antes no era así. Se está valorando más la vida humana y la calidad de vida del ser humano y aquellos trabajos peligrosos y dañinos son destinados a robots”. En el exterior esto es patente en automóviles que se manejan solos, drones que hacen delivery e inclusive robots que hacen de cuidadores de ancianos, asistentes personales o mascotas. La ciencia ficción dejó de ser tal para ser sencillamente ciencia.  Japón, un país con crecimiento demográfico negativo y una alta proporción de personas de la tercera edad, se encuentra a la delantera de lo que a la robótica concierne. De acuerdo al Nomura Research Institute, casi la mitad de los trabajos de dicha nación insular podrán ser realizados por robots en una década o dos.

“Así como en su época el tema de la informática fue un golpe, ahora es el tema de la robótica. Lo bueno es que en cuanto a robótica, no estamos tan atrasados en comparación con otros países. Cuando la informática fue un auge, en Paraguay estábamos años atrasados tecnológicamente. Ahora en realidad estamos bastante a la par, y eso es una gran ventaja a nivel internacional”, señala el docente.

Entre los primeros empleos que van a desaparecer serán aquellos que consistan en acciones repetitivas, como choferes. Más adelante, a nivel mundial se habla de que cualquier trabajo humano ya podrá ser realizado por un robot, ya sean médicos cirujanos, enfermeros, periodistas, arquitectos, asesores financieros, docentes, etc.

La solución a este replanteamiento del trabajo humano es mayor cantidad y calidad de educación, en palabras de los estudiantes de ingeniería industrial. “En Paraguay hay una gran cantidad de mano de obra no calificada que tiene conocimientos muy básicos y no sabe usar máquinas”, señala la estudiante Romina Bertoni (21). Bertoni continúa “tenemos que pensar en capacitar a la gente para lo que viene y así no quedarnos atrás”.

El Ing. Giampaolo Ficorilli señala: “La gente no se va a quedar sin trabajo, se adaptará a las nuevas tecnologías. Va a variar la oferta laboral pero es una evolución natural de la industria a nivel mundial en la historia No hay que tener miedo ni espantarse. Es así desde hace muchos años.”

Las industrias necesitan más ingenieros

“El mercado hará que naturalmente hayan más ingenieros”, explica el Ing. Ficorilli. Las diferentes industrias paraguayas ya han automatizado varios de sus procesos, pero los especialistas siguen siendo escasos y generalmente deben ser traídos del extranjero. “La industria está muy necesitada de técnicos y cuando tiene algún problema, debe traer recurrir a alguien de afuera. Esto representa dinero que se fuga del país. Lo que estamos haciendo es preparar a los futuros ingenieros que trabajarán en esas industrias y que serán capaces de fabricar, reparar, reconfigurar y acoplar estas máquinas con o sin cursos en el exterior, con o sin guías de los técnicos de las marcas específicas. Esto permitirá trabajar en forma local y evitar fuga de dinero y  de conocimiento”. Los ingenieros pueden ser empleados en cualquier tipo de empresa que haya automatizado sus procesos, desde aquellas dedicadas a la fabricación de vidrios, bebidas, medios de comunicación, etc., además de que los salarios de estos profesionales son superiores al resto.

La estudiante Romina Bertoni señala que uno de los motivos por los que la cantidad de ingenieros es escasa en el país es debido principalmente a la educación en colegios. “En el colegio no se nos enseña a pensar y razonar. Debemos cambiar el pensamiento conformista y comenzar desde los niños, desde la escolar básica. Nadie puede ingresar a la facultad de ingeniería desde los colegios públicos, es muy difícil. A mí me inspiró a ser ingeniera mi profesora de física; creo que es importante hacer talleres en los colegios y conocer personas que ya son ingenieras para hacer un intercambio de ideas y pensamientos”.

El estudiante Álvaro Vuyk (20) menciona que el grupo de robótica universitario al cual pertenecen él, Romina Bertoni, José Ortiz (19) y Eduardo Rodríguez (19) y otros alumnos más de la Universidad Paraguayo Alemana, participó el pasado mes de abril en el VEX World Championship, competencia anual de robótica que tiene lugar en Estados Unidos una vez al año y que aglutina a participantes de más de 37 países. En dicho certamen el grupo universitario paraguayo obtuvo el premio de los jueces. “Trajimos un premio al país, hicimos contactos, intercambiamos ideas. Tenemos marcadas ya varias competencias de ese tipo este año, en noviembre habrá otra competencia internacional y también recibimos una invitación para ir a España. Lo más importante de esto es que te enseña a encarar problemas de modo diferente”, añadió Vuyk. Por su parte, José Ortiz, sugiere: “debemos fomentar el crecimiento del número de ingenieros en el país. Hacen falta más actividades internas en el país. Yo creo que una competencia interna sería excelente”.

El desarrollo de un país depende también de cuánto invierte en ciencias y tecnología; las CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son primordiales para que Paraguay produzca valor agregado y aproveche la abundancia de población joven con que dispone y que muchas naciones carecen y querrían tener. La industrialización del país necesita técnicos locales para evitar fuga tanto de cerebros como de capitales y la automatización constituye una oportunidad para el país. “Una característica del Paraguay es que absorbe tecnología rápidamente e implementa lo nuevo con gran velocidad”, agrega el Ing. Ficorilli. La robótica, las ciencias y las ingenierías necesitan de un pensamiento crítico y creativo para poder emerger y a ellos debe tender la educación porque la revolución ya ha iniciado y Paraguay puede ser un referente tecnológico.

 

“La gente no se da cuenta que está rodeada de robots. El lavarropas es un robot: tiene programación, sensores y motor”.

 

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