“El miedo es lo que detiene a las mujeres”

Durante su visita a Paraguay y a la Cámara de Anunciantes, Marisa Rivera, presidenta de Mpowement Works, declaró que el miedo es, principalmente, lo que evita que más mujeres emprendan. Al mismo tiempo, añadió que este se debe perder, primero, en la casa: “el machismo empieza en la casa, las mujeres empiezan el machismo, cuando educan el machismo, por eso, el liderazgo empieza en la casa, el miedo se debe perder primero en la casa”.

Para perder ese miedo, destacó la importancia de la astucia, de la actitud. Inició con el siguiente ejemplo: “muchas veces, cuando una mujer se presenta a un trabajo, mira los indicadores requeridos para el puesto y, si le falta alguno, aunque tenga todos los demás, se retrae; no se siente calificada, aunque tenga un porcentaje grande de calificación”. En lugar de descalificarse a sí misma, debe pensar que puede ser líder, presentándose, indicando con sinceridad lo que “le falta” para encajar por completo en el perfil que se busca, manifestando su intención de aprender, de mejorar.

Compartir experiencias

Un punto importante para promover el liderazgo femenino, sin dudas, es compartir experiencias. Para ayudar a más mujeres a que estas emprendan, es importante la ayuda mutua, la mentoría, la transmisión del camino que una recorrió y los aciertos y errores cometidos durante el mismo, para evitar que otra tropiece con los mismos obstáculos.

Las mujeres en la economía

Rivera compartió que las latinas abren negocios 6 veces más rápido que el resto, sin embargo, aún hay brechas salariales que deben ser superadas. “¿Qué pasaría con la economía, entonces, si se pagara más a las mujeres?”, cuestionó, para luego indicar que la economía se movería mucho mejor.

Otra barrera es la autocrítica, que convence a las mujeres de que estas deben ser perfectas y que los resultados deben ser perfectos, siendo que no es así; lo importante es empezar, y corregir sobre la marcha.

Entre otras dificultades, también se mencionó la falta de capital para comenzar a operar – lo cual hoy día está cambiando, ya empieza a ser más fácil obtener recursos necesarios -, pero también la falta de apoyo, a veces por parte de la familia, cónyuge, hijos u otros. En este caso, se ha de ser optimista y “convencer” al otro al contar el éxito que se alcanzará.

Aprender a negociar

Sea ante un emprendimiento como trabajando en una empresa, es importante aprender a negociar. Esto no implica solo dinero, bien pueden ser beneficios, como horarios flexibles, días libres, cursos pagados, etc. “Hay que aprender a buscar el sí”, recalcó.

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