Liderazgo femenino en acción

Artículo proveído por Silvia Gil, para Empresarias CAP

Las mujeres dirigen mediante la inclusión, basadas en sus habilidades interpersonales: Intuición, compañerismo, cercanía, sencillez y dulzura, fórmula perfecta para dirigir organizaciones.

Según Alfredo Diez, experto en liderazgo femenino de TISOC (The International School of Coaching) dice que la dinámica empresarial se ve muy enriquecida con la incorporación del colectivo femenino, ya que la intuición, empatía, disposición para el trabajo en equipo y el buen trato son capacidades presentes en las mujeres.

La presidenta de Google de Colombia Carolina Angarita afirma que el tema femenino es absolutamente esencial, está demostrado científicamente que, a mayor diversidad, mejores resultados.

El papel maternal de la mujer, el contacto corporal y espiritual con el misterio de la vida, crea en nosotras una actitud frente a todos los seres humanos que impregna hondamente nuestra personalidad.

Ahora bien, no estoy a favor de la guerra de géneros a través de los distintos movimientos sociales y políticos; sí estoy a favor de aprender a mirar y aprovechar la complementariedad entre géneros. En este caso, entre liderazgos femeninos y masculinos.

Mirar al otro, como un auténtico otro, es mirar nuestras diferencias desde una madurez emocional, ¡Gracias a Dios todos somos distintos! y requiere tener conocimientos para comprender los estilos de liderazgo en cuanto al género.

Las diferencias consisten en que las mujeres prefieren adoptar un estilo democrático y relacional, mientras que los hombres se sienten más a gusto con un estilo directivo y ejecutivo.

Según Stephen Robbins en su libro Comportamiento Organizacional, él menciona que las mujeres comparten el poder y la información, alientan a la participación, y tratan de fortalecer los sentimientos de valía de sus seguidores.

Está demostrado científicamente que, a mayor diversidad, mejores resultados.

Prefieren dirigir por medio de la inclusión y confían en su carisma, experiencia, contactos y habilidades en el trato personal para influir en los demás. Por su parte, los hombres son más proclives a usar un estilo directivo, de mando y control, y se apoyan en la autoridad formal de su puesto como base de influencia.

Lo potente es aprender en una organización a saber complementar ambos estilos de liderazgos, sacando lo mejor de cada género, “aquello que tú ves yo no lo veo, y viceversa”. Y, desde esa mirada y perspectiva, trabajamos de manera cohesionada y sinérgica en pos de los buenos resultados.

Silvia S. Matus en su ensayo Género y Liderazgo, concluye: “Los estudios de alta gerencia muestran una nueva tendencia de liderazgo andrógeno, que disminuye los impactos de género. Se conjugan los mejores rasgos de los estilos masculinos y femeninos. Sin duda alguna, estas combinaciones puestas en práctica reportarán grandes y mayores beneficios para la vida en comunidad, porque a fin de cuentas el ser humano debe optar siempre por el equilibrio y la síntesis en todas sus facetas, dejando atrás los prejuicios y las dañinas posturas extremistas”.

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